Octubre 9, 2009 - 4 Responses

Alvin Plantinga recuerda que (entre la docena, más o menos, de argumentos teistas disponibles) C.S. Lewis dio un argumento para la existencia de Dios desde la nostalgia:

C.S. Lewis’s Argument from Nostalgia
Lewis speaks of the nostalgia that often engulfs us upon beholding a splendid land or seascape; these somehow speak to us of their maker. Not sure just what the argument is; but suspect there is one there.

El argumento, si es que hay uno, es nostálgico y bonito, pero sólo sirve para introducir el tema: la idea es que tenemos el argumento desde el amor:

The argument from Love
Man-woman, parent-child, family, friendship, love of college, church, country–many different manifestations. Evolutionary explanation: these adaptive and have survival value. Evolutionarily useful for male and female human beings, like male and female hippopotami, to get together to have children colts) and stay together to raise them; and the same for the other manifestations of love. The theistic account: vastly more to it than
that: reflects the basic structure and nature of reality; God himself is love.

El punto es el siguiente. Ahora mismo, sugerido por el video que está aquí abajito, me estoy preguntando si uno podría sostener argumentos contra el solipsismo desde el amor. (No es que el amor y yo nos llevemos muy bien, como para andar usándolo en argumentos. Pero supongo que algún día nos reconciliaremos).

Cosas por pensar: (i) el sentimiento no estándar de desear ser extrañado tanto como uno extraña; (ii) el sentimiento no estándar de esperar vivir un futuro inesperado en el siguiente sentido: si axiomatizáramos mi vida hasta este momento, el futuro a mediano plazo sería un indecidible; (iii) el sentimiento no estándar de desear un tiempo no lineal (uno podría acceder a instantes pasados). (‘El sentimiento no estándar’, me encanta esa frase); (iv) la esperanza estándar de que los horóscopos, o la galleta de la suerte de Facebook, o alguna de esas chingaderas que prometen darnos a conocer un futuro bello y emocionante, dijeran la verdad.

Y también estoy rolando una sección de mi tesis que ya está redondeada. Agradezco comentarios: Principios y Paradojas de Indiscernibilidad. Check it out now.

Octubre 2, 2009 - 8 Responses

Filósofos inteligentes y sinceros, eso es lo que necesita este puto país. O al menos la filosofía de este puto país. ‘enga:

La culpa de que recurrentemente se proponga eliminar a la filosofía de los planes de estudio no es sólo y tampoco primordialmente del Estado, ni del espíritu absoluto, ni de la jerarquía católica. No es del capital, ni de las ideologías, ni de …la técnica, ni del diablo, ni de la Coca-Cola. Que no vengan a decirme que eliminar a la filosofía de los planes de estudio perjudicará a la cultura de la sociedad, pues los filósofos ya han estado en esta sociedad por un buen tiempo, no se ha notado su presencia en la cultura y ahora la sociedad, quizá con buenos motivos, busca oscurecerlos. El fracaso es en gran medida de los filósofos. Primero, porque ni siquiera nosotros mismos hemos sabido darle dignidad al filosofar. No deja de ser curioso que, al invitarnos a reflexionar sobre la supresión del cultivo de aspectos esenciales de una existencia humana digna de ese nombre en aras de la economía, la mayor preocupación sea la pérdida de espacios laborales.

(LINK)

Y: los matemáticos en mi panteón personal suelen ser gente loca con tendencias místicas. (“Grothendieck’s personal experience of coming to the conclusion that God exists and dreams are sent by him: “Dieu est le Rˆeveur.”“). (Español!)

Y bueno. A seguir con la tesis. Esperando la emoción y delineando planes de vida.

Thingies

Septiembre 23, 2009 - 5 Responses

Por pensar: el argumento probabilístico de Pascal para la racionalidad de la religiosidad. Tendrá mil problemas, pero Pascal definitivamente era un tipo chingonsísimo y hace unos pocos días se ganó el derecho a estar en mi panteón personal. (Como si le importara (A mí sí, digo. Quiero un póster para mi habitación)). Tengo una edición horrible de sus Pensamientos en un cajón de mi cama. La leo azarosamente últimamente. Compraré una edición mejor un día de estos.

(Y otro de mi panteón: Timothy Williamson, en entrevista. Uno puede imaginarlo diciendo: “In the last years of his life Richard Rorty started using me as a paradigm of what he regarded as the wrong turning analytic philosophy has taken. I was hoping that he would attack The Philosophy of Philosophy, since that would have been good for sales, but he died before it appeared”, jajaja. Y bueno, Williamson vs. postestructuralismo y segundo Wittgenstein: “As for the principles that we implicitly accept simply in understanding words or grasping concepts, I argue that there aren’t any. A language is a forum for disagreement; contrary to what many philosophers have thought, it doesn’t impose an ideology”).

La frase capital de Cioran, y eso que llamé “el dolor filosófico”. Bueno, pues ahí está. El reto de mi vida en los últimos… eh, no sé. Desde que salí de la adolescencia para pasar a vivir una vida cuyo objetivo fijo es ser un bloque vivo de teoría (esa expresión). Ya se sabe. Tropiezos y más tropiezos. Pensar que quizá haya rotos para los que no existe ninguna descosida. Y bueno, la otra frase cínica y capital, la de Bellow. Y en el Evangelio uno lee sobre la victoria sobre la humanidad, pero el impulso freudiano que nunca me deja en paz sólo habla de represión, sublimación, Thanatos, superego, estas cosas. (El inconveniente de picar aquí y allá es terminar con demasiadas explicaciones para una sola cosa). Y ya. El reto de mi vida, el eterno retorno de lo mismo, el dolor filosófico, la biblioteca como maniobra de escape (diferente a la de Fox con la Vasconcelos… creo jajaja), y lo que sigue.

Y bueno. Si alguna vez alguien se ha preguntado cómo Dios (o bueno, cualquier ser con una capacidad cognitiva infinita) podría derivar todas las matemáticas y la física cuántica partiendo desde axiomas que podemos contar con los dedos de las manos (y de los pies (y de las manos y pies de un amigo (y de otro amigo diferente)), bueno, si alguna vez alguien se ha preguntado eso, este LINK podría provocarle una excitación intelectual muy parecida a la excitación sexual y/o un sentimiento estético muy parecido a lo que uno siente al leer a Goethe o ver las pinturas de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Or something. El caso es que ahí está, for the sake of it.

(Or for the sake of something else).

La conversión religiosa, el dolor por sí mismo, el absurdo radical. Esas cosas para las que no deberíamos tener conceptos, justamente porque su esencia consiste en no conceptualizarse: en tanto experiencias, en tanto experiencias chocantes con todo nuestro sentido de ’sentido’, pensarlas es traicionar su esencia. (Eso he venido creyendo, al menos. Y ya sé que suena postestructuralista y así. Pero no me importa). Estas cosas. Como si no tuviera ya demasiados problemas escribiendo mi tesis (estoy bromeando).

Lo inconceptualizable. Quizá sea otra manera de vivir: vivir en ello. (Al menos otra para mí, infame psicosis).

There will be. Someday. (Or so I hoped).

There will be less. Someday. (Or so I hoped).

…And it seemed logical indeed. (That may be the problem).

Ah sí, de nuevo pues.

Septiembre 10, 2009 - 5 Responses

La vida. Sentimiento de querer estar en otra parte, muy lejos, muy lejos de mí mismo. Eso por un lado. Por otro lado, el sentimiento de responsabilidad. Personas que quiero, que están ahí, enfrentando el dolor por el dolor mismo: el dolor sin ninguna clase de absurda justificación psicológica o metafísica. El dolor de un accidente brutal o de una enfermedad degenerativa. El dolor en serio. Y yo, que quiero estar ahí — la responsabilidad: eso me mantiene vivo, de pie, luchando contra eso que me pone en contra mía. El dolor filosófico, esa ridiculez. Ahí está, lo sé, pero por alguna razón últimamente he pensado: hay que exterminarlo. No lo justifica el pensarlo. El sufrir no se justifica. Sí, está la soledad, el pensamiento del futuro. Está lo de siempre: el dolor filosófico, las hondas profundidades de la existencia, la llana chaqueta mental. El dolor filosófico, esta estupidez, debe irse.
Hay muchas cosas por hacer. (Una vez escribí esto en este blog: “Además, tengo mucha tarea”. Sí: justamente). El progreso, además de intelectual, es moral. Es de capacidades. Capacidades de sobrevivencia mínima. Sin embargo, no puedo negar que me siento bien conmigo mismo. Transformar los rasgos profundos de uno mismo lleva trabajo. Siempre recuerdo esa frase de Lisa Simpson en el capítulo del guía espiritual de Springfield. El descubrimiento espiritual es largo y tortuoso, pero la gente cree que puede hacerse de un día para otro. Y cuando se dan cuenta de que no es así, lo dejan para otro día. Tengo una imagen: un ex-convicto se sube al metro o camión or something y vende cualquier cosa. Cuando nadie le compra, se enoja (tiene el cerebro destrozado por los solventes) y dice algo como que no es de sorprender que la gente robe, si nadie le compra lo que vende. Bueno, pienso: nadie dijo que fuera fácil. (Axiom: This ain’t no picnic). Pero, digo, no es imposible.
(SMS: “Jaja, no: no sé”. Ya era hora).

Post ininteligible

Agosto 25, 2009 - 5 Responses

La biblioteca como maniobra de evasión, las secretas operaciones de dioses desconocidos como leitmotifs, el soundtrack que se construye casi en automático, los pasos solitarios a veces encontrados. La melancolía en el buen humor. Sonrisas sin un significado claro. Pensar y pensar y soy, de nuevo, casi sin darme cuenta, casi como por accidente, otra vez esa maraña que intenta definirse como la negación de lo sido, de lo indeseado, de lo tenido y lo perdido, de lo meramente posible. La negación dialéctica, por supuesto (jajajaja, no he leído tres páginas de Hegel, pero las malas difusiones de lo que más o menos decía ahora me hacen sentido). No un no, sino un ya no… Una maraña diseñando el plan para dejar de serlo, otra vez. Y el no saber, de nuevo. El no saber.
Y la ciega, la tonta creencia de que quizá mañana las cosas cambien para bien. (Los secretos designios de los dioses ficticios como leitmotif. La estructura moral del universo. Todos esos sinsentidos que, noches como hoy, me molestan mientras duermo…)

La función de la crítica

Agosto 13, 2009 - 8 Responses

(Gracias por la discusión en “La educación…“. Comentaré más ahí en cuanto tenga más tiempo.) Mientras sorteo mi vida entre terminar la tesis, buscar un trabajo digno, leer para algunas clases y otros proyectos, sigo con la serie de posts que tengo planeada. Ésto lo estoy escribiendo para un proyecto laboral que sigo estructurando, pero va muy en la línea de lo que he estado pensando. Va:

Entre las posturas que se han ido convirtiendo en lugares comunes, está la que afirma que una crítica sin propuesta es vacua (postura que, paradójicamente, realiza una crítica sin hacer una propuesta). Este lugar común podría ser una de las fuentes de desconfianza hacia el ejercicio del pensamiento crítico, ejercicio fundamental (pero no exclusivo) del filósofo. Pensemos entonces: ¿para qué la crítica? En especial: ¿para qué la crítica filosófica?
Una de las grandes virtudes de la crítica es una que llamaremos la virtud epistemológica. La epistemología (del griego episteme, conocimiento, y lógos, estudio o tratado) es el estudio filosófico del conocimiento y los conceptos y prácticas relacionados con éste. Tenemos así que la virtud epistemológica de la crítica es una virtud estrechamente relacionada con el conocimiento: la crítica bien fundamentada nos invita a rechazar tal o cual creencia, poniéndola en duda con buenas razones. El punto fundamental es que una creencia que puede ser puesta en duda por buenas razones es una creencia cuya probabilidad de ser falsa es alta. Prácticamente todos los filósofos han argumentado que es imposible tener conocimiento de algo que es falso (aunque, por supuesto, sabemos que es falso que la Tierra es plana –es decir, sabemos que la Tierra no es plana–, pero no sabemos que la Tierra es plana, ¡justamente porque no lo es!). Así que, si la crítica racional nos ayuda a reducir el número de nuestras creencias falsas, entonces la crítica nos fija, por así decir, un mejor terreno en donde comenzar a sembrar las semillas del conocimiento. Hay que notar que esta virtud se aplica a la crítica racional aunque ésta no vaya acompañada de una propuesta concreta.
Una segunda gran virtud de la crítica es una que podemos llamar la virtud democrática. La Historia nos enseña una plenitud de casos en los que un grupo de personas (regularmente reducido) se atribuye un cierto tipo de conocimiento irrefutable. Pues bien, la crítica aquí entra como un medio de resistencia: demostrar con buenas razones que ese supuesto conocimiento no era tal, y que por ello el poder que el grupillo en cuestión se adjudicaba estaba infundamentado, suele resultar en la liberación y el avance espiritual de la comunidad.
¿Por qué, entonces, si la crítica es tan sana, va ganando terreno la posición “criticofóbica”?
Una hipótesis es la siguiente: Notemos que hacer una crítica bien fundamentada es difícil –pues, para fundamentarla, hacen falta al menos dos cosas: conocimiento y habilidad argumentativa. Es decir, hace falta, primero, conocimiento de la postura a criticar: criticar a ciegas suele resultar en lo que los lógicos llaman “la falacia del hombre de paja”, que consiste en lanzar las críticas a una postura que ha sido diseñada para lucir mucho más débil que la postura real del otro debatiente. También hace falta conocimiento del contexto en que se sumerje la postura a criticar, contexto que nos hace dudar de que esa postura sea la adecuada para explicarlo. La habilidad argumentativa incluye no sólo el conocimiento necesario, sino la pura habilidad lógica requerida para detectar lo que no anda bien con la otra postura, además de la requerida para poder demostrar una tesis cualquiera.
Pues bien, dado que la crítica bien fundamentada es algo que requiere de conocimiento y habilidad, tenemos que la cantidad de críticas racionales es proporcional a la distribución del conocimiento y la habilidad argumentativa en la sociedad. Es decir: mientras una sociedad (y no sólo un selecto grupo de intelectuales) no tenga una educación saludable, el nivel de sus críticas promedio tampoco será saludable. La hipótesis, entonces, es que solemos creer que la actitud crítica es negativa, pues las críticas promedio en nuestra sociedad son malas críticas: su nivel puramente argumentativo es bajo, mientras que la cantidad de conocimiento que la persona crítica ostenta suele dejar mucho que desear.
¿Pero qué pasa cuando una crítica no va acompañada de una propuesta? Claramente este acompañamiento es deseable –el problema es que tampoco es fácil de obtener. Una propuesta no sólo implica lo que ya se presupone en la crítica, sino una habilidad creativa que también es un esfuerzo independiente del de criticar. Pero ello, de cualquier manera, no implica que la crítica por sí sola deba quedar fuera de todo proyecto.

paréntesis

Agosto 8, 2009 - 5 Responses

(Ayer pensé lo siguiente:
Existen momentos de nuestro pasado cuya memoria nos evoca fuertes sensaciones, nos evoca puntos de nuestra vida en los que tantas posibilidades parecían comenzar a abrirse. Estamos condenados a guardar esas memorias y, a veces, quizá en los momentos más inesperados, a tenerlas presentes. Debemos aceptar esto y pasar por ellas como se pasa por los objetos de un museo de historia: como objetos de seres pasados, de lecciones que fueron dejadas ahí y que debemos aprender, como instantes dignos de recordarse por un mero valor documental. Aceptar esto es aceptar el pasado tal como de hecho fue, aceptar tal como hemos sido y las oportunidades que nos fueron dadas y construimos, y las oportunidades que dejamos pasar.
De otra manera, el pasado dejará de tener un valor documental –para convertirse en un presente insoportable.)

(No recuerdo en qué momento compré la idea de que, para tener amigos, es necesario beber cada semana).

(El reloj de la vida, ese en el que nuestras épocas se nos marcan, ése mismo: sentirlo dando vueltas, sentir que hay que dejar pasar y comenzar a ser, de nuevo, otra vez otra cosa, otra vez mirando por otras ventanas, sin saber bien cuáles. Sólo se queda lo que eres y lo que comprendiste…)

La educación no es sólo un derecho, también es una obligación

Agosto 5, 2009 - 21 Responses

Discusiones in-peda o post-peda o que-no-pasaron-en-peda recientes con un algunos amigos y una lectura reciente de un post muy divertido me han hecho pensar muchas cosas, desde lo equivocado que está la frase “si no propones/solucionas, no critiques” (una de esas sandeces mayores que últimamente han logrado colarse a la lista de lugares comunes), hasta preguntarme cosas tan babotas como “¿qué está mal con México?” (babotas no porque no sea importante, si no porque es enorme… creo). Pero entre ellas he estado pensando en cómo funciona la so-called democracia mejicana y sus chingaderas. (Fact: la famosa democracia griega era dominada absolutamente por unos 5000 hombres: sin mujeres ni esclavos). (Fact 2: Hay Wikipedia en Náhuatl!). (Fact 3: Sí, me gusta enunciar hechos rápidos que encontré en Wikipedia. Es muy Beakman). Uno de los resultados de pensar en eso ha sido el llegar al slogan que da título a este post. El slogan está justificado por un razonamiento que he estado mascando desde hace más o menos… esta tarde.
In a nutshell, el argumento es el siguiente:
1. En un sistema político como en el que vivimos, en el que, queramos o no, la sociedad influye enormemente en cómo el Estado se organiza y funciona, esa sociedad tiene la responsabilidad de elegir bien, dado que esas mismas elecciones influirán enormemente en ella.
2. La sociedad no es un ente indivisible, está compuesta de individuos, cada uno de los cuales tiene que lidiar con sus responsabilidades. Si la sociedad como un todo tiene la responsabilidad de elegir bien, entonces cada uno de los individuos tiene esa misma responsabilidad, además de la responsabilidad de hacer saber a otros que esa responsabilidad también es de ellos.
3. Esa responsabilidad es una condición necesaria para vivir en sociedad, dado que el contrato social implícito en nuestra organización política implica que la actividad de la sociedad influye en esa organización.
4. Por lo tanto, cada individuo está obligado a tomar responsabilizarse de la toma de elecciones y la participación política activa.
5. Por otro lado, la participación política sólo es funcional si está bien informada.
6. De ahí que el estar bien informado sea un deber que todo individuo que viva en esta sociedad tiene, por el solo hecho de vivir en ella.

A final de cuentas, si la gente toma decisiones pendejas, eso afecta a todos. En particular me afecta a mí (y a tí), y eso me da (y a tí también) todo el derecho de berrear como berreador cuando las personas se comportan pendejamente. ¿Vemos por donde va la cosa? Esta es una de las aristas: el derecho que tenemos de quejarnos cuando los demás no cumplen con la obligación de, simplemente, mejorarse intelectualmente.
Otro problema enorme con nuestro sistema es que no necesariamente mil cabezas piensan mejor que una. Mil miembros de una barra (esas porras del fútbol que, justamente, han perdido la cabeza) no piensan ni remotamente mejor que mi cabeza, porque al menos yo sé que el futból (fútbol) es un juego y que, aunque está chido emocionarse de vez en cuando, andar madreando gente porque tu equipo favorito perdió es poco menos que cavernícola. (Digo, si hasta yo tengo amigos que no piensan como yo. En serio!). De hecho, todo el problema está en hacer que las mil cabezas que piensan (o esos millones de mexicanos en edad para ser políticamente activos), piensen bien. Pero, por supuesto, no puedes obligarlos a pensar bien. O eso creo…

Bonito, no? Prometo seguir con estas cosas en sucesivos posts. Después de todo, mi propósito de Julio Regalado es dejar de procrastinar (eso incluye: terminar la tesis / terminar los papers que empiezo (oh my) / terminar los artículos de Wikipedia que he empezado o que quería empezar / terminar Quevedo, Kundera, Aguilar Camín / terminar los posts que empiezo y realizar las ideas de series de posts que tengo / y creo que ya).

Agosto 4, 2009 - 4 Responses

Bueno, sí, no he actualizado mi blog. Estuve haciendo un trabajo sobre prevención de adicciones y políticas públicas. No lo entregué, pero al menos aprendí ciertas cosas:
1. Variados asuntos sobre adicción, prevención de adicción y políticas públicas. (Fact: Una botella de whisky en promedio contiene unas 2000 kilocalorías. Un shot de tequila, unas 250). (Fact: En países en donde la población es más inteligente que la bola de masa hambrienta de Paty Chapoy que llena nuestro país, hay programas de intercambio de jeringas para los adictos a drogas de aplicación subcutánea como la heroína y la cocaína).
2. Las estadísticas son la onda. Casi. (De cualquier manera, gracias a Diosito por las estadísticas).
3. Procrastinar es un pecado intelectual. No se es nadie en este mundo si se procrastina. Procrastinar es de niñitos pendejos. Cosa del diablo.
4. Renuevo mi compromiso, que renuevo como cada mes, de leer diario el periódico. Fuck.
Y ya. No tengo mucho que actualizar, pero al menos hay blogs que sí son entretenidos de leer. Yo juego Restaurant City en el Facebook y pospongo la escritura de mi tesis ad infinitum. La vida es dura.
Final. Cuando pienso que soy un roto para el cual no existe una descosida, recuerdo que al menos tengo el alcohol y las amistades, el iPod y las bibliotecas. También las caminatas solo y este pensamiento: “Nah, no importa tanto”. Claramente importa, pero uno debe enfocarse. Eso: enfocarse. Hay mucho por hacer, con uno mismo y con el mundo.
Nah, no importa tanto.

wtf?

Julio 19, 2009 - 4 Responses

So at the present time I seem to be thinking rationally again in the style that is characteristic of scientists. However this is not entirely a matter of joy as if someone returned from physical disability to good physical health. One aspect of this is that rationality of thought imposes a limit on a person’s concept of his relation to the cosmos. For example, a non-Zoroastrian could think of Zarathustra as simply a madman who led millions of naive followers to adopt a cult of ritual fire worship. But without his “madness” Zarathustra would necessarily have been only another of the millions or billions of human individuals who have lived and then been forgotten.

(De la autobiografía de John Nash para el libro de los premios Nobel: Les Prix Nobel. The Nobel Prizes 1994, Editor Tore Frängsmyr, [Nobel Foundation], Stockholm, 1995)