Hace unos segundos pensé esto: hay gestos que nos hacen saber que hemos rebasado esa barrera que imponen las máscaras. Es decir, cada uno llevamos máscaras que nos protegen y nos caracterizan, que nos separan del peligro siempre latente que es el otro que intenta acercarse. Comenzar a conocer a una persona es justamente comenzar a pasar la frontera de esas máscaras, es comenzar a establecer la confianza. Entonces nos encontramos con esa pequeña palabra, ese pequeño movimiento casi indetectable que nos hace sentir que estamos comenzando a pasar esa barrera, que nos hace sentir por un segundo que quizá ese fingirse-otra-cosa aquí no sea tan radicalmente necesario, que quizá ese otr@ con que nos enfrentamos no es el peligro latente que otras personas sí pueden ser. Nos sentimos cerca de esa persona. Sentimos que, sin saberlo (esos gestos son naturales), estamos adquiriendo el privilegio de verla, de percibir su rostro sin máscara (o, mejor: sin todas las máscaras). Un segundo quizá. Un segundo solamente. Eso que se intuía debajo de todo es luminoso y sorprendente.
El otro gesto es el gesto que marca un punto en que conoces demasiado a la persona. Es el gesto no de que la confianza comienza a tenderse, sino el gesto de que esa confianza tendida es tan sutil, tan frágil, que se puede romper en un segundo. Es el gesto que te hace pensar que, en cualquier momento, puedes estar solo, puedes volver a estar tras la barrera de las máscaras. Un gesto igual de natural, de secreto. El gesto que marca: “soy tan independiente de tí como lo era antes de que traspasáramos la frontera”. (Cuando, justamente, traspasar esa frontera es ceder parte de esa independencia. Tejer puentes es derribar fronteras. Unir mundos es eliminar espacios, limitar movimientos).
Son dos gestos que no marcan ni el inicio ni el fin, sino que marcan la manera en que el inicio puede tener lugar, y la manera en que el fin puede tener lugar. (Obviamente, posibilidades que siempre pueden no actualizarse).
También pensé lo siguiente: es conveniente no hacerle notar a la persona ese par de gestos. Quizá en ellos esté una clave del enamoramiento.
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Go smooth. (“And just like the ocean under the moon…”)
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Go smooth, I say. (“I’ve got all the time in the world…”)
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It’s always possible.
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De repente Cher se rifa como nunca antes. Jajajaja. Y Chicane: “gotta do / what you wanna do…” (el imperativo categórico hedonista!)
Eso me recuerda aquel acertijo de los mineros que salen de la mina uno con la cara sucia y otro con la cara limpia , entonces la pregunta es ¿cuál se lava la cara? Y resulta que el que tiene la cara limpia al ver la cara de su compañero cree que tiene la cara sucia, y el que trae la cara sucia al ver la limpia cara de su compañero cree que también tiene la cara limpia.
Entonces nuestros gestos los aprendemos de los gestos que vemos en los demás y cuando queremos hacer creer cierto estado de ánimo o actitud que en realidad no tenemos en ese momento hacemos un gesto , pero ¿qué pasaría si no pudieramos ver los gestos de los demás? Pues que no podríamos aprender a fingir mediante gestos y entonces nuestro rostro siempre reflejaría exactamente lo que sentimos y no lo que pretendemos que los demás crean que sentimos. Por eso, talvez los ciegos tienen el rostro más sincero.
Diablos… será que estoy en saturday night sin un plan que me haga saltar de alegría, o es verdad que lo que acabo de leer lo podría haber dicho yo mismo… porque es neta ca’on.
Saludos,
R
yo me acordé de Kundera… dice algo como que los gestos nos sobreviven, nos sobrepasan, van de cara en cara esperando regresar…
por otro lado, está interesante eso de preguntarse por el origen de los gestos. quizá no sean aprendidos sino que tengan un origen biológico más fuerte… otro asunto interesante que dejo en el aire
Oh, los gestos, creo, son los puntos que marcan la diferencia del conocer a los demás, como un antes y después (amo los antes y después!). Como la sonrisa, a mi me da como conmoción cuando, no sé, alguien sonríe de una manera más genuina cuando se está platicando, como que es un gesto menos común que cuando se sonríe a los demás. Y es raro, porque estas mismas facciones hasta son como raras, kinda like a new face.
Eeeh!
Y lo del origen de los gestos, igual y viene algo en la frenología, no? Psicología igual. No sé. Pero el lenguaje corporal Rocks, indeed.