Es sorprendente a cuántos dolores se acostumbra el cuerpo. Otros estados de conciencia te hacen percibirlos. Es dolor tan pequeño y común que ya no lo sientes conscientemente. Una mala postura y hay muchos puntitos que comienzan a doler. Hasta que encuentras tu posición. No sé cuánta energía se pueda gastar en eso.

“Today is the greatest day I’ve ever known. Can’t wait for tomorrow, I might not have that long. I’ll tear my heart out before I get out”. Güey, los Smashing saben tanto… Vivir para hoy. Dejar de esperar el día que sigue para recordar el pasado. Vivir para hoy. Quizá no amanezca. Dejar de rasgarte el corazón antes de salir.

Desde chiquito he soñado con vivir solo. Pts, es hermoso. Llegas a tu casa y no hay ruido, ni estrés, ni tienes que ponerte los audífonos porque a tu padre se le ocurre ver noticieros derechistas en la sala mientras tu q0uieres sentarte a filosofar sobre el sentido de la vida frente a la compu, en la sala. Me gusta poder moverme a libertad en la casa. Me gusta poder fumar en la sala, algo impensable con la familia aquí. Por cierto: no están aquí, se fueron de vacaciones sin mí y me siento muy bien. Me recuerdo fantaseando con un departamento: sólo necesito una sala-estudio, una habitación, un baño y una cocina. Me sentaría a drogarme en la sala y pondría Astral Projection en el estéreo. Luego comería. Al día siguiente sería feliz escribiendo, leyendo, trabajando. Es raro estar solo porque así ni siquiera me dan ganas de pasar todo el día en la facultad, o de usar todo el fin de semana para emborracharme. OK, ayer me estaba entonando en el restaurante (y hasta pasé por uno de esos cocteles embotellados del oxxo), pero nada más. Disfruto esta soledad. Así hasta me dan ganas de ver a la gente. A mi familia, a los amigos. Me gusta disfrutar de ciertas cosas solo. Y me gusta saber que para las que se disfrutan en compañía siempre puedo establecer contacto. Ayer después de comer, mi primo quería venir a usar mi internet, porque no tiene en su casa. Estuve a punto de decirle que mejor pasara otro día, porque como que tenía ganas de estar así, chido. Por suerte tenía algo que hacer y ya no vino. Fue bueno poder sentarme a ver una película sin pedos. OK, llevo tres días solo en casa, pero han sido buenos días.

UPDATE sábado:
Emborracharse solo no esta tan mal, si uno tiene ganas de hacerlo. Me he emborrachado para poder convivir, para sentir más, para poder vivir la fiesta. Pero ahora lo hago porque disfruto de mí, porque la vida es corta y hay que vivir en ella, en el presente (Yes, I’m endorsing presentism about time. In the end, moral principles can be sufficient to open our ways to our thinking). Sí, disfruto de mi soledad. Disfruto de lo que soy, de lo que he llegado a ser, de lo que he hecho y conseguido para mí mismo, de las películas que bajé de Internet después de varias horas-nalga; disfruto de lo que tengo hoy y de lo que sé que llegaré a ser y he sido. Incluso tengo más ganas de estar con quien hacia tiempo no quería estar (hoy le hablé a mi abuelo y le dije “tengo ganas de verte”, sinceramente). Es una soledad que, en algún sentido, purifica. Es estar con uno mismo a gusto, a plenitud, viviendo ahora. Sé que las personas están ahí, y las quiero, y me gusta saber que existen y que puedo estar con ellas y hablar. Hablar. Me gusta hablar. Ya no tengo ganas de imponerme ese impedimento, ese bloqueo de años de no querer decirle a nadie cómo me siento, si tengo problemas o estoy feliz. Esa soledad me atormentaba. Pensar que era yo y que nadie podía saber lo que siento. He estado dándome cuenta de que ella no es necesaria, de que ella es prescindible porque me hace mal. Las personas tienen problemas, guardan algo de maldad, no saben qué hacer con su vida. Pero yo también. Y todo mundo la caga, sí. Pero es bueno saber que los errores están ahí y que uno puede aprender de ellos, aunque suene a lugar común, a dicho vulgar. Me molestaban los dichos vulgares, me molestaban los saberes populares. Pero sé que también en ellos hay algo que debo aprender, sé que en las palabras de mi familia, de mis amigos, de todas las personas hay algo que pensar, que aprender. Antes no quería saber nada de ello. Quería ser tan independiente, no saber nada del mundo –pero estoy aprendiendo que el mundo también tiene cosas que decirme, que no todo puedo comprenderlo yo solo. Y eso me gusta. Eso me impide volver a sentirme radicalmente solo, esa soledad en la que pensaba que no había manera de comunicarse, manera de decir, de hacer saber que uno tiene pedos. No. Lo estoy aprendiendo: esa soledad es autoimpuesta y puede prescindirse de ella. Nacemos y morimos solos, pero no tenemos que aprenderlo todo solos. La otra soledad es la que siempre he disfrutado, de la que disfruto hoy y la que sabré integrar a mi vida cuando al fin pueda integrarla –como lo he deseado desde que era un mocoso ansioso de vivir solo y ser independiente, soñando en su cama con poder dejar de ver a todos al menos una semana, con poder disfrutar de sí mismo al menos una semana.

Estoy viendo las categorías de mi blog y me siento tan diferente. “Este mundo es una mierda”? “Soy basura putrefacta”? “Memorias de mi lejana infancia”? “Yo encabronado”? “You fucking nihilista de mierda”? Las veo y me siento tan diferente, tan lejano a todo ello. No sé cuánto durará, o si será para siempre. Yo espero que sea para siempre.

Ya. Me gusta saber que existen. Que están ahí, aunque quizás mañana ya no. Me gusta saber que las personas no son perfectas y que tienen pedos y deficiencias como todos. Que no hay perfección en este mundo. Que todo eso es un nuevo juego que apenas hoy –quizá apenas hoy– estoy aprendiendo a jugar.

Sí. Aprender a jugar. Sin lastimar. Sin lastimar y sin ser lastimado. Hay maldad en el mundo, sí. Pero no todo lo es. El mundo es neutro, y apenas uno tiene que empezar a entrar en él con la mejor de las intenciones: “que te vaya bonito”. Con la mejor de las intenciones, con la mejor disposición. Eso se llama crecer. Eso se llama comprender, ser mejor. Ser bueno en lo mayor posible. Esa es la salida que estoy escogiendo y que no dejaré de ver mientras corra por aquí. O camine.

One Response

  1. ¡no manches! ¿Sabes cuantas horas-nalga se pierden por estar solo (o acompañado)?

Leave a Reply