Post largo y cagadísimo sobre dos veces que me fui de pinta en la secu y cosas adyacentes

Ya va para una semana que estuve en Chapultepec con mi abuelo y ahora mismo tenía ganas de escribir un post no-tristoso. (Como cuando en mi cuaderno de dibujos de la secu pintaba con plumon: “Depresivo…”, qué pedo). La idea es que estábamos en la casa de Siqueiros, que está chida y también, en ese momento, llena de algunos gafapastas (güey no me digas que no conoces el término ) que planeaban hacer una de esos deconstrucciones posmo y deconstructivas a un proyecto de carro de Siqueiros para una manifestación comunista en NY que sucedería en la época dorada de las manifestaciones comunistas de NY. La idea es que ahora era con maniquíes y trajes onda los güeyes esos de música disco medio gay (neto no recuerdo el nombre). Bueno, el punto es que después de eso pasamos a Chapultepec y yo no tenía ningunas ganas de hacerlo, pero cuando se trata de conceder en el campo de “lugares que no tengo ningunas ganas de visitar y cosas que no tengo ningunas ganas de hacer”, yo gano casi el primer premio. Casi. Y entramos y resulta que fue cagado porque recordé dos cosas: que cuando vi Amarte Duele salían los protagonistas (“los protas”, dicen en la revista que compra mi hermana.. en fin) en Chapultepec y que cuando vi esa escena me acordé de cuando yo iba en la secu (comentario gafapasta disfrazado: me caga que la memoria se hile incluyendo hechos que no son de mi propia vida). Chapultepec en la secu es basiquísimo. Es como cuando sale una escena en las trajineras de Xochimilco y recordé que enpedarse (¿”empedarse”? sería como “empezar”) en las trajineras de Xochimilco es basiquísimo, pero nunca lo hice y ya no tengo ganas (HOY no tengo ganas, más bien).
La idea es que soy un chico de la secu que tiene un amigo y una novia. No es como el chico de la secu de las películas (bueno, de Amarte Duele principalmente… chale) que tiene un mejor amigo pocamadre y una novia de primer romance pocamadre. Nunca tuve un mejor amigo pocamadre ni una novia de primer romance pocamadre. El tipo era un gordito con el que medio me caía mal (es decir, yo medio le caía mal y él medio me caía mal) de vez en cuando, pero es de esas personas que uno soporta por… no sé, el desmadre. La chica era una de esas chicas demasiado exhaltadas por la hormoneidad adolescente y ni siquiera me emocionaba. Pero la idea es que quería una chica, porque la primera novia de la secu (antes sólo había tenidos chicas que me gustaban, chicas que eran mis fans y como dos besos de piquito) había sido una con la que ni siquiera me había besado en la boca (EN LA SECU!). (Es cagadísimo. Yo y mi altamente deficiente habilidad social, mis ganas de no joder nada (eso de que piensas “nel, que tal si la cago”) me han hecho cosas como que no besaba a mis novias, o no fajaba con mis novias, o no fornicaba con mis novias. Luego ellas andan con otro y salen embarazadas a la primera semana. Ésto no lo sé, pero lo supongo porque si hubiera sido el caso hubiera sido digno de contarse. (De verdad, muchas veces me ha cagado no poder ser un patán en el sentido de ser un güey que piensa “nel, que tal si la cago”. Bueno, “patán” en MI sentido, porque nadie piensa “patán” de esa manera.. jajajajaja. A veces lo he sido y es divertido, pero siempre regreso al mismo punto)).
Bueno. Creo que fueron 2 idas-de-pinta 2 a las que fui en Chapultepec. Los recuerdos son borrosos. (Me pregunto si porque así tiene que pasar o por otras razones. Tal vez lo que uno va aprendiendo va llenando como espacio y ahora tengo la paradoja sorites en vez de esas imágenes. O quizá las cosas que joden el cerebro tienen algo que ver, pero según yo es la opción más implausible. Quizá todas se guardan en un lugar todo oculto del subconsciente. (NOTA: HE VUELTO A CREER EN FREUD o algo parecido. De hecho, nomás en algo como el subconsciente o inconsciente o algo así. (En la última peda, un güey me dijo que el inconsciente lo había descubierto Schopenhauer y cosas así. Yo objeté como lo haría cualquier borracho, pero de hecho creo que ya lo conocían algunos griegos… como casi todo))). Bueno, la primera vez fue esa, con la chica vulgar y el gordito vulgar. JAJAJAJAJAJA también fue uno de mis primeros acercamientos con el porno (claro que no, en la primaria ya alguien había llevado hentai y TODOS Y TODAS se acercaban a verlo, y cosas así), porque antes de ir a Chapultepec pasamos a la casa del gordito. Recuerdo que dejó su mochila y sacó una caja envuelta en papel de color plata. Entonces nos enseñó unas revistas porno como de los late-80’s o inicios de los 90. Yo sí vi algunas pero la chica estaba medio incómoda, así que mejor dejé de verlas. Luego fuimos a Chapultepec en metro. Nos habíamos quedado de ver a la entrada de la secu (la mejor idea del mundo si es que uno quiere irse de pinta) y esperamos a que todos se metieran. Chapultepec está de qué-pedo a esa hora y supongo que hoy día no será muy diferente: secundarios de toda posible denominación pululan por ahí. Recuerdo bien cabrón que vi un tipo vendiendo TACOS DE RATA a un peso. Lo cagado es que así decía el cartel de su canastita: TACOS DE RATA. También había güeyes vendiendo ardillas vivas que habían, supongo, capturado en Chapultepec y que tenían amarradas del cuello.
Ya no recuerdo bien. Yo por entonces estaba aprendiendo a fumar. Recuerdo que me apenaba toser, porque algunos amigos ya sabían fumar y a mí siempre me ha cagado sentirme inexperto. Pero bueno, siempre soy inexperto. (Ahora que lo pienso, saber fumar a los 12 o 13 de hecho está jodidísimo y no tiene nada de avant-garde, es como quienes a los 15 ya presumían de que los corrían de sus casas porque llegaban pedos. La decadencia tiene no sé qué pinche encanto que es atractiv@ el/la güey que puede hablar de cómo se siente ser una mierda). Así que caminábamos por Chapultepec pero esa primera vez no nos subimos a las trajineras. De hecho no sé cómo logramos evadir al gordito, y la chica y yo llegamos a un rinconcito del lago para besarnos de manera secundariaesca. Recuerdo mucho cómo me sentía orgulloso cuando algún vato de alguna lanchita gritaba cosas como “váyanse a un hotel” porque sentía como si fuera así ptta, extremo. No sé bien cómo describirlo. Es como cuando la primera vez que inhalé solvente, también en la secu, y me daba como orgullo que me dijeran “cámara pinche chemo”. Como cuando te suspendían o te ponían reporte. Jajajaja. Cosas así. Esa onda del güey que hace cosas que otros no, aunque en realidad sean una mamada. Darse besos (que hasta donde yo recuerdo ni siquiera contaba como manoseo porque sólo la abrazaba medio nervioso, sin mucha lengua ni nada) en un rinconcito del lago de Chapu está medio bastante chacal, en primera porque en ese lugar venden cosas como tacos de rata y ardillas amarradas del cuello. En realidad era como un peñasquito y de repente nos dimos cuenta que el gordito nos miraba desde arriba, porque se reía bajito. Luego fue la onda de comprar cigarrillos y el gordito yo fumamos, creo que ella decía “no fumo” (“No fumo” es como de un alguien que ya sabe qué pedo, no para chavitas de 12 o 13 años que en deberían decir NO MAMES CÓMO VOY A FUMAR A LOS 12 O 13 AÑOS.)
Pero bueno. Ya no recuerdo mucho más de esa vez de Chapultepec. Eso fue en mi primer año de secu. La segunda vez fue con esa banda de segundo de secu. Hasta donde yo sé, ninguna de las mujeres u hombres que de alguna manera constituían ese amplio grupo (de primero, de segundo y de tercero), de onda como desmadrosos que se van de pinta y tienen su primera peda a los 12 o 13 o 14 (o en la primaria, eso sí está bien extremo según yo), acabó la prepa, unos ni siquiera la secu. Típico, algunas se embarazaron y algunos también. Chaquísima.
Esa banda era medio amplia y yo medio me anexaba por esa onda mía que siempre he tenido de que me da curiosidad “lo extremo” y “el desmadre” pero al mismo tiempo soy un nerd cuatrojos que lee libros de paradojas y cuyos papás siempre quisieron que fuera médico y que no dejaron que llegara después de las 10 sino hasta la prepa (esa onda de la curiosidad es un leve por lo de “güey disfruta la vida” y un leve por un pinche ánimo de hacer sociología amateur, jajajaja). En fin. Recuerdo que entre ellos estaba la chica de la que me enamoré adolescentemente, una güerita delgadita y super hippie que iba a raves y era bien pacheca (también estaban los que fumaban piedra en sus plumas BIC y cosas así, pero esos qué). Leía a Shakespeare en el receso (tengo un poema que escribí sobre ello que todavía me estremece, qué le vamos a hacer) y, típico, El Perfume o Juan Rulfo (hay que decir que era hija de un direc de teatro y se decía que sus padres le daban mota). Pero bueno, LEÍA y mi parte nerd cuatrojos que de morrillo leía Michael Ende decía GUAU UNA GÜERILLA HIPPIE QUE LEE y se enamoró de ella. Hay que decir que era una secu medio chaca y que quizá por eso la tasa de lectura mensual de el/la estudiante promedio se reducía al letrero de los peseros en que tal estudiante se iba a su casa. El punto es que era una güerilla hippie lectora con muchos pedos y yo también era un adolescente con muchos pedos, así que mi mente infería algo como ERGO, SOMOS EL UNO PARA EL OTRO. La vida es rara y uno suele ser bien cagado, visto desde ahora.
El punto es que un día de esos nos fuimos de pinta pero no recuerdo si fue la güerilla. (By the way, nunca besé a la chica esa ni nada. Es algo muy triste porque un amigo una vez me dijo que le habia preguntado y que ella le había dicho que sí me daría un beso. Aparte era una edad en que todos los de la bandita fajaban con todas las de la bandita y viceversa. Luego la expulsaron de la escuela. Luego a mí también. Entonces recuerdo una frase que dice Gael García en una peli y que ya he citado aquí dostres veces: “nunca me toca con la que me gusta”. Jajajaja me da algo como risa y sentimiento de “chaale”). Ya no recuerdo bien, creo que de hecho fueron también güeyes de la bandita sucursal otra secu (el grafiti te producía conocidos y enemigos de una manera absurda). Obviamente llevábamos latas y plumones y cosas así y creo que alguien también alcohol. Ni siquiera recuerdo si me emborraché esa vez. De hecho, mi primera borracheada también fue en la secu y con esa bandita. Recuerdo que nos habíamos ido de pinta y que tomamos mezcal con jugo de naranja, asquerosísimo (dormí como hasta las 12 de la noche llegando de la escuela y tenía cruda. En varios meses no pude ni oler el jugo de nuevo). Me recuerdo fuera de la casa en la que nos fuimos de pinta, sintiéndome mareado, feliz y sociable y pensando “así que ésto es sentirse borracho”. Esa vez una chica terminó muy borracha y sus amigas la bañaron casi en frente de media bandita. Fue cuando pensé “güey cosas bien raras suceden en las pedas” o no lo pensé pero hubiera estado chido. Incluso pude sacar a relucir mi encanto social con otras chicas, que me terminaron diciendo algo así como “güey me caíste pocamadre”, o sin el “güey” porque en ese entonces (EN ESE ENTONCES!) no se estilaba así. Creo que eso se me quedó grabado porque fue cuando descubrí que uno puede comportarse de manera sociable con el alcohol, sin tener que esperar a que uno se acostumbre a las personas y entonces sí pueda actuar de manera sociable, como sucede sin alcohol. Y eso me lleva al recuerdo de la prepa de cómo en los primeros días era un güey todo solitario que llegaba al salón antes que los profes y veía llegar a las recién formadas banditas de gente que no tiene que esperar tanto para ser sociable. Luego de unas semanas ya le hablaba a varios y echaba desmadre y un güey me dijo: “chale, si los primeros días eras bien tranquilo”. Y le dijo a otro vato (bato, whatever): “No rompía ni un plato”.
El punto es que lo de Chapultepec de hace casi una semana con mi abuelo estuvo chido porque me hizo recordar cosas así. Hay cosas de mi vida que como que me dan risa y a veces he sentido que me gustaría volver a verla toda, incluso quizá las partes realmente culeras (como la del miedo que sentí la primera vez que me suspendieron, también en la secu; o la depre adolescente después del enamoramiento adolescente de la güerilla hippie). Chapultepec (o ese medio kilómetro de Chapultepec por el que andamos el domingo pasado) está horrible y casi no tiene pasto, cobran en los baños horribles y las lanchitas son como marca privada y hay unas horribles de plastiquito y pedales horribles. Nos sentamos en un cafecín cuchón (“–¿tiene algún café pero helado? –No. –¿Y qué sabores de agua tiene? –No hay agua. –¿Y tiene sprite? –Nomás pepsi”) y vimos el lago horrible de Chapultepec. Yo no podía dejar de recordar esa instantánea mental de yo con un par de güeyes de esa bandita (recuerdo sus apodos, incluso creo que las tags que usaban para rayar), o tres, creo, y algunas mujeres de esa bandita de las cuales sólo recuerdo una (algo muy raro, supongo que había más güeyes y más güeyas), pero discutiendo sobre si se tiraban al agua o no. Nunca me tiré a ese lago putrefacto y nunca lo haré, aunque sea un must-live basiquísimo de secundario que se va de pinta a Chapultepec en la secu. Recuerdo que sólo por habernos salpicado los boletos del metro se jodieron y ya no teníamos dinero. Cuando le dijimos al poli-del-metro-en-cuestión, nos dijo algo como “Pus quién les manda a irse a jugar a las lanchas” y, básicamente, nos mandó a la verga. No recuerdo cómo regresamos. Yo ya no pasé a mi escuela y tuve la indecencia de largarme a mi casa como si nada.

Ptta. Cuando sea un biólogo famoso escribiré mis memorias, para que nadie se chacalee mi vida ñeramente. (De algo así habla Kundera en La Inmortalidad, me acuerdo. Cha).

7 Responses

  1. La regla es m antes de p , eso da : empedarse.
    todo este post me recordó la única vez que me fuí de pinta , y es todavía más chafa que tu pinta , a ver si alguna vez me animo a postearlo.

  2. Yo nunca me fui de pinta, como que jamás se presentó la ocasión, pero mi secundaria quedaba por una ciduad perdida y nos íbamos a ver a los albañiles trabajar. Snif.
    Tu post se me figuró a ‘Los 400 Golpes’ de François Truffaut. A mi me hubiera gustado irme de pinta a una feria y comer algodón de azúcar todo el jodidón día. Tal vez también prenderle una vela a Honoré de Balzac jaja

    Ps. También una vez me suspendieron en la primaria… pero yo sí fui al siguiente día y no me dijeron nada. Ahí uno empieza a dudar de la eficacia educacional…

  3. que feo ernesto, mi pinta no estuvo chafa :@

    :P

    que bien buba, nunca me fui de pinta a una feria pero si creo que ver a los albañiles trabajar luego si esta chido.

    y odio a naty botero bien brutalmente.

  4. Puta. Soy un pinche ñoño.

    No me ha tocado ponerme a discutir psicoanálisis en una borrachera, eso sí :P .

  5. la definicion esa del frikipedia suena a que algun wey, quiso contar su vida y engrandecer cada detalle, y para muestra ese pasaje que dice que charlaba largamente con su profesor de pendejada y media, neto que platicar con un profe es lo mas loser que existe…

  6. “la depre adolescente después del enamoramiento adolescente”

    basiquisimo…

  7. Sí. Basiquísimo.

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