Nueva oración (prayer): Give us peace of mind.

Antes de dormir, sentir que uno vive en una mentira total. Sin saber qué: si es uno el que ha construido un enorme cuerpo de mentiras para vivir en él, si es el mundo humano el que impone sus mentiras a quienes habitan en él, si son ambas cosas. En un sentido metafísico profundo, quizá el mundo por sí mismo sea todo lo que no esperaríamos que fuese.

No me gusta pensar en ello.

Libertad: en un sentido puramente negativo, no estar constreñido (cadenas, enfermedades, amenazas). En un sentido metafísico, estar fuera de una cadena causal determinista y, quizá, algo más que es todavía un misterio (Van Inwagen: “Free will remains a mystery”). Pero pienso en el sentido psicológico: uno no sabe qué lo constriñe, qué lo mueve, pero se siente libre. Contemplando, actuando, pensando. Sentir que uno ha estado aquí para ese momento. Sentir que se percibe algo inevitable y asombroso. Un azar inevitable. Algo así de incoherente.

Llego a preguntarme qué necesito, pero no estoy seguro. Quizás uno lo halla en algún momento, sin estar seguro de ello. Cuando ha pasado el tiempo, uno se da cuenta que lo ha dejado detrás. Pero yo no puedo pensar que sea así.

Los debates fútiles. Algo que uno piensa y no sabe bien qué es. Algo que uno siente pero no sabe expresar. Las especulaciones sin fundamento. Algo como el miedo, el hartazgo, la expectativa. Nada que uno pueda decir inteligiblemente. Todo lo que estoy diciendo. (Las ganas de sentirse libre. De ser otra cosa. De estar en algún otro lugar. Sin saber cómo, qué, en dónde).

Preguntarse qué pasa si de verdad uno es como dijo Heráclito. No me gusta.

Comprender que uno no entiende gran cosa. Mucho menos de lo que se esperaba. Mucho menos de lo necesario. Poco menos que lo estrictamente necesario para vivir aquí un día. Sin poder apostar nada por nada.

There are no comments on this post

Leave a Reply