Ptta, not again.

El reciente y muy sonado caso de la chica que fue herida en Sudamérica (no daré detalles, digo, ya es bien conocido), y que estudiaba en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM va funcionando –como cabía esperar–, de combustible para la pirotecnia massmediática. No era difícil de adivinar que los grandes bastiones del sistema simbólico de nuestro neoliberalismo tercermundista iban a aprovechar la ocasión para montar el circo de siempre: que la UNAM, por ser gratuita, se da el lujo de albergar rebeldes e inútiles (en eso se traduce el lema “Todos son unos Mosh”); que las humanidades, por no tener una aplicación práctica inmediata en los medios financieros, sirven para un carajo y son cuna de güevones; que los movimientos sociales –ya inútiles, como todos sabemos, dado que la izquierda que no se reduce al reformismo institucionalizado es poco más que un resto fosilizado del senil y sanguinolento marxismo– deben ser criminalizados y, con ellos, los ilusos jovencitos que creen poder cambiar el mundo; que lo que queda, en realidad, es preguntarse de a cómo nos va a tocar al final del día. Una oportunidad más para decir que aquéllos que no se aclimatan, deben aclimorirse: que el pensamiento crítico va bien siempre que esté dentro de “la filosofía” (pero la filosofía de la empresa) y que, si no estás en el medio de “los negocios”, eres poco más que suelo donde pisar. Resulta entonces que todo filosofito de la UNAM es terrorista y va a la facultad para ser acondicionado no sólo ideológicamente, sino en el manejo de la artillería pesada. Resulta que, al entrar ahí, uno pasa a ser Mosh en potencia y joven revolucionario.
El punto no es tanto la defensa per se de la joven en cuestión (que es válida, digo, pero es otro tema). El punto es el giro y la interpretación que las mismas voces de siempre le dan al hecho. Como si eso validara los ya pleistoscénicos prejuicios (bueno, esos que explotaron desde la huelga en ‘99). Lo peor de todo es que, dado que los medios estan en las manos de los mismos de siempre, bueno, uno tiene conformarse con pegar cartelitos, mandar correos, escribir en su blog y hablar con su bandita.
Por ejemplo: en un artículo ya famoso y candidato a legendario miembro de la posible-pero-no-actualizada antología NOW This is what I call assholeness!, Charly Yerbas se pregunta:

¿Qué perspectivas profesionales tiene un joven que estudie en la Facultad de Filosofía y Letras o en la de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM? ¿Podría ser contratado en empresas como Unilever, Nokia, Sony o Cemex?

Bueno, dice uno, no todos queremos trabajar en Unilever o en Cemex. Algunos, por ejemplo, queremos trabajar en el Banco Azteca. Ya en serio, quizá las perspectivas son tan reducidas porque algunos ni siquiera sabemos manejar morteros anti-tanque, o misiles de seguimiento. Lo digo porque, según Charly Yerbas,

Los numerosos ejemplos de estudiantes de esas facultades, [...] deberían merecernos reflexiones serias sobre los programas académicos, las habilidades conceptuales y —en todo caso—, el adoctrinamiento de que son sujetos algunos jóvenes en esas aulas.

Es decir, un programa académico en que uno –say– tiene que chutarse 25 siglos de filosofía en cuatro años, tendría que ser revisado porque, dado que hay una muy respetable muchacha que es encontrada por ahí y de la cual Aguilar Camín sospecha que es guerrillera, cualquier día de estos nos vamos enterando que la Crítica de la razón pura es en realidad un manual de uso de minas antipersonales.
Y digo que ‘nos vamos enterando’ porque, como también dice Charly Yerbas, los que estudiamos en esa deleznable facultad somos medio imbéciles, medio mentally-challenged. Sóplese esta:

Durante la única conferencia que dicté en uno de los auditorios de la UNAM, años atrás, recuerdo que los estudiantes me escuchaban con cara de no entiendo nada, como si les estuviera hablando de otro planeta. Yo les hablaba de liderazgo empresarial, y les puse ejemplos de Bimbo o Sabritas. Yo he dado clases por años, y no tengo problema para comunicarme en un lenguaje claro con quien no domina la materia de negocios. El problema estaba del otro lado.

Sí pues. Quién sabe a cuál auditorio de la UNAM se refiere, quién sabe qué día fue eso, quién sabe de qué chingados está hablando, pero la idea es que los que estudiamos en esa facultad somos medio imbéciles y cosas así. (Igual y la diste en el auditorio de la fac de Derecho, broder. Chécale bien, porque si fue ahí sí te la voy creyendo).

Bueno, el articulito habla por sí mismo y yo no tendría que estar haciendo burla de un chavo tan alivianado, sensible e inteligente como el buen Charly Yerbas (no se debe hacer leña del árbol caído, se dice). Pero sucede que soy bastante, bastante clavadeishon y que suelo no soportar la idiotez extrema y cosas así. Así que le mandé un correo en respuesta a su columna, que por supuesto reproduzco aquí porque tiene un tonito más serio y hace mucho que mi blog no tiene un tonito más serio. Favor de leer (so pena de ir al infierno y de vivir enmedio de un partido de fútbol que se repita cíclicamente al infinito).

Carlos Mota:

Te escribe un estudiante de filosofía en la UNAM, en respuesta a tu columna publicada el pasado jueves 6 de Marzo en Milenio.
A tu primera pregunta, respondo: No: la probabilidad, como egresado de la FCPyS o de la FFyL, de ser contratado por empresas como Unilever o Nokia no es precisamente alta. Tampoco lo es la probabilidad de terminar convertido en carne de circo mediático: revisa la razón aritmética de los egresados de ambas facultades, por un lado, al número de quienes han terminado siendo juzgados en el turbio tribunal de los grandes medios. Concluirás, como yo ya lo he hecho, que generalizas de una manera inválida y, sobre todo, sospechosa.
¿Qué pasa? Como ocupante de esas aulas, puedo decirte que no somos adoctrinados: No nos enseñan los grandes principios de la revolución, ni las técnicas básicas del manejo de armas y tácticas guerrilleras. En esas aulas, el alumno dedicado aprende algo que –si cabe– es todavía más peligroso para gente como tú: la actitud crítica. Y, me da gusto decirlo, esa actitud no es comandada por el deseo absoluto y descarnado de lucro.
No se trata de “romper el mundo”, como tú escandolosamente lo pones –y tampoco de “construirlo”, si es que con ello te refieres al apoyo ciego y pueril que tú muestras para la actual estructura socio-político-económica establecida. Se trata, más bien, de aprender a andar con los propios pies y pensar con la propia cabeza. Ello, tristemente, no se aprende en ningún manual de mercadotecnia, en ninguna conferencia acerca del bárbaro éxito de las grandes compañías (y apunto que utilizo “bárbaro” en más de un sentido).
Yo –joven aprendiz de filosofía que, según tú, estaría incapacitado para comprender gráficas y estadísticas acerca del crecimiento empresarial, estrategias y consejitos para el dominio del mercado, y Mosh en potencia además de todo– puedo, en mi supuesta incapacidad conceptual, afirmar algo con seguridad: que la Universidad –la UNAM, la que sea– no tiene por qué reducirse a la producción de grandes empresarios. La gente educada sabe que, históricamente, la Universidad ha sido el lugar en que el conocimiento es buscado por sí mismo, porque éste es un valor que de ninguna manera puede reducirse a un mero medio para la obtención de tus sublimes objetivos financieros.
Que la Universidad se constituya por la búsqueda del conocimiento, la actitud crítica y la pluralidad de pensamientos es algo que suele exasperar a la gente como tú. Y yo me siento feliz de que así sea.

Sinceramente

Y bueno, ahí pongo que yo. Y resulta que Charly Yerbas responde algunas cartas, ahora más chaquetamente, hoy (bueno, ayer lunes): LINK (cierra con un “Snif, snif”).
También están Aguilar Camín, y un vato que dice Bueno, son chavos y eso está medio gracioso.
Y bueno. Uno se enoja gratis. Así que mejor te ríes un rato y nomás dices: “Bravo, bestia”. El único problema es que ésto es el alimento de muchos miles de cerebros. Y bueno, esos miles luego resulta que mueven el país. Y bueno…

7 Responses

  1. A eso es a lo que en el barrio le dicen “ideólogo del sistema”. Para eso sirven algunos intelectuales, según esto: para perpetuar la lógica del consumismo descerebrado. Pero a decir verdad, Mota no llega a ideólogo, sino a mierd… bueno, no caeré en más Ad Hóminems, jaja. Excelente post, me encanta la presteza de la indignación (generalizada, por cierto).

    Madame Sasú - Marzo 11, 2008 at 4:31 am
  2. Amén hermano.
    Por cierto a la chica herida en Ecuador , no se le encontró ni con uniforme ni con armas en las manos. Técnicamente no es combatiente , pero los medios le acomodan como les conviene.

    Ernesto - Marzo 11, 2008 at 8:04 am
  3. Noooo mames. Las respuestas que dio a los mensajes que les mandaron son de las más estúpidas que he visto últimamente. Pero noto que muchos de esos que escriben en periódicos y cosas así toman esa actitud estúpida para responder (y para colmo responder estupideces). Como que no están acostumbrados a razonar lo que les dicen, o a entablar un diálogo.

    Pero pues mejor cómete un snickers, como dijera un amigo mío.

    Aldo - Marzo 11, 2008 at 11:37 pm
  4. Lo del snickers es algo así como “relájate, tómalo con calma y no te enojes en vano”, no sé si se pueda leer como algo ofensivo :P

    Aldo - Marzo 11, 2008 at 11:38 pm
  5. No pues, si es de lo más sado ponerse a discutirle el rabo a la gallina. La susodicha estaba de visita por no-se-qué congreso bolivariano que reunía a más “estereotípicos” babero-rojo. Luego se dio un bonito tour por la selva para conocer al muy ilustre y sabio Raúl Reyes (y comer el atún de la zona, vamos, que no hay nada más ideológico que comer enlatados en la selva -dejando toda la basura, vamos, que la ecología, esa sí, es para idealistas-). Hasta se pasó el rumor de que iban de damitas de compañía.

    En fin, acá seguro Lucía encontró el ambiente más propicio para sus peripecias luchadoras y de clase, lo cual hace pensar que el estereotipo no es gratuito. Acá en Ecuador también, en la Universidad Central, 9 de cada 10 veteranos del marketing y el libertarianismo asumen que los estudiantes de letras y filosofía se la pasan buscando la inmortalidad (esa, la de Octavio Paz y Aristóteles) en los urinarios y bancas necesidadas de pintura.

    Y nadie discute eso. Tampoco es que sea menos que naif salir con la bandera del libre pensamiento gritando “¡pero yo sí soy muy inteligente!”. Soy de la idea de que cuando uno se une a un ambiente a voluntad, debe asumir la idea que tendrán “los otros”. Eso cae como manzana vieja, es inevitable. Acá nos dicen en la facultad “memoristas” y “cabezas cuadradas”. Pero es que no hay caso en tratar de cambiar algo que ni siquiera tiene que ver con uno.

    Ahora, con eso de “es que todos hacen negocio, cónchale” es la típica visión “cabeza-en-zulo” de quien defiende lo que hace. Es que todo esto parece una riña de quién lucha más por poder dormir tranquilo con su estilo de vida, y en eso, en la campiña del “es que para mí…”, gana el dueño del kiosko.

    Cœlispex - Marzo 12, 2008 at 10:45 pm
  6. Pues… yo recuerdo haber cuestionado eso mismo, lo de a que se dedica un filosofo, en realidad no recuerdo si obtuve respuesta pero ps fue mas que nada una duda, ya sabes…

    Con respecto a que si el tal Carlos Coca da una conferencia y nadie le entiende pues creo que lo mismo le puede pasar si le dan una conferencia de fisica cuantica o matematicas avanzadas, probablemente no entienda nada, es normal. Ahora, de querer inferir que porque el lo entiende a las mil maravillas y otros no, los otros son… pues ultra-low-level es una jalada.

    En realidad sus respuestas en la editorial esa lo dejan claramente al descubierto no sabe que es el mundo fuera de los negocios, a los cuales segun el TODOS estamos tan familiarizados: compro una sabrita, hago negocio, tiro una moneda a una fuente, hago negocio, le pago a un editorialista, hago negocio, pago una guerra, hago negocio, me tiro un pedo, hago aguadito…

    Yo que ustedes no le haria caso, a todas luces se nota es un pendejo ignorante que dificilmente entendera lo que le traten de explicar. Deberian de contestarle en sus propios terminos, grafiquitas, numeros, tendencias y mostrarle que esta equivocado pero nel, a mi se me hace que aun asi la va a hacer de pedo y no va a querer entender.

    Bort - Marzo 14, 2008 at 10:13 am
  7. Carlos Mota solo repitió el efecto que anteriormente habia causado cuando atacó “sutilmente” a Elena Poniatowska; es una táctica que utiliza cuando comienza a perder vigencia en los medios. Sus respuestas idiotas a los cuestionamientos que la gente le hace solo demuestran la verdadera ignoracia que tiene al valor de una Universidad que lleva a cabo una importante labor de formacion en America Latina. Ai si quieren pasar a mi blog, le dedique dos dibujos al tal Mota.

    Jesus Gonzalez - Abril 1, 2008 at 9:18 pm

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