gotta be more fore.

Ayer lo comprendí. Me despedía de F. y él me dice: “Carlos, debes ser más forever“. (F. me lo dijo sin cursivas). Y yo digo: “Eso es muy fácil”. Y vaya que lo es, para foreverear y decir estupideces yo estoy listo para concursar mundialmente. Pero F. me responde: “Quiero decir, no tomarte las cosas tan en serio”.

Tiene usted al joven y ruborizado filósofo (el rubor es por lo joven y lo filosófico) en su cuarto, releyendo como por tercera o cuarta vez La insoportable levedad del ser. El chico se siente emocionado, leyendo cómo Kundera dice que son las personas y por qué, mientras grita para sus adentros: “Sí, puta madre, sí!” (grita sin signo de admiración de apertura). Kundera sabe mucho psicoanálisis, pero es suficientemente listo para no decir a cada parágrafo: “Así que Frank, que obviamente era un hijueputa con un Edipo que ni él se la creía, por fin se da cuenta que su esposa no era su madre. Véase Freud, La interpretación de lo sueños, página 25″. (Uno agradece que le zapeen la cabeza con el poder del psicoanálisis, sin la necesidad de recibir charlas sobre el significante S1 en su topológica transferencial, whatever the fuck that could mean). La idea es: según mis cálculos, Kundera tiene 50% de real experiencia vital y 50% de inferencias hechas a partir del psicoanálisis combinado con esa experiencia. Que, de hecho, quizá sea menos.

Ajá. A lo que voy es a lo siguiente: el muchacho lee los primeros parágrafos de ese libro, donde está la cuestión ésta de la levedad/pesantez (obviamente usted se sabe La insoportable levedad del ser de pé a pá. De otra manera, favor de pasar al siguiente post). (Por cierto, Kundera hace no sé qué con Parménides, pero con que uno borre toda referencia a ese cabrón todo corre igual de bien). Entonces se da cuenta: según lo que dice Kundera, yo soy uno de esos güeyes demasiado clavados. Quiero decir, el muchacho es uno de esos tipos que sienten que deben vivir la vida a raz de suelo. (¿O “ras del suelo”?). Me refiero a que realmente soy demasiado apasionado, en cualquier cosa. Incluso bromeando o hechando desmadre suelo tener un background de clavadéz realmente grande. No puedo evitarlo. Tampoco me imagino siendo de otra manera. Quizá nunca pueda sentir esa levedad del ser, quizá no podría soportarla.

Lo pienso y me da un poco de risa. De esa risa de cuando te das cuenta de alguna característica tuya que no habías visto y que cualquiera que no fuera tú podría notarlo después de un tiempo. Una de esas características que te siguen a todos lados, que configuran la manera en que piensas, la manera en que vives, la manera en que has vivido hasta donde puedes recordar. Me recuerdo echando desmadre y pensando: “Disfruta éste desmadre”. No es como cuando te sientes del carajo y dices: “Bien, por lo menos intenta pasarlo mínimamente bien”, porque a mí eso nunca me ha funcionado y no me funcionará: cuando me siento del carajo, me siento del carajo (bella tautología cuya significación radica en su fuerza ilocutiva). No, no. A lo que voy es: nunca, creo, me he sentido leve, ni siquiera en los momentos de relax y desmadre total. No sé cómo decirlo bien: no es que me sienta mal, o molesto: es que siempre estoy viviendo tratando de llevar ‘el peso de la existencia’ (por utilizar una de esas malas metáforas de metafísica existencialista) por completo sobre mis hombros. Me da un poco de risa, pero tampoco pienso dejar de ser así.

Y luego la canción de Baz Luhrmann. Me gusta eso. Como si un señor que conociste en una borrachera se pusiera a darte consejos y tú, un cerdo demasiado fan de la abstracción, de la especulación apriorística, de los argumentos bien hechos, disfrutas encantado mientras un tipo que quizá no terminó la prepa te cuenta las verdades fundamentales de su vida. Quiero decir, hay que leerlo:

Accept certain inalienable truths: prices will rise, politicians will philander, you too will get old, and when you do, you’ll fantasize that when you were young, prices were reasonable, politicians were noble and children respected their elders.

Son frivolidades. Esa clase de frivolidades que configuran la vida humana, que dan el material que los buenos novelistas saben explotar, las que configuran el mundo en que vivimos. Quiero decir (¡putamadre!): que uno haye, en los hechos con los que la gente suele moverse de costumbre, el mundo en algún sentido más o menos heideggeriano (o algo parecido, de todos modos todos se parecen). Esas mierdas y esa belleza que hacen que el ser humano sea bello y también sea una mierda. Esa bola de cosas que hacen que la vida sea emocionante durante unos segundos, aunque uno esté sentado frente al monitor.

Releo: “(o algo parecido, de todos modos todos se parecen)”. Me da risa. Yo, tratando de librarme de una posible objeción de un contrincante filosófico inexistente mediante la introducción de ambigüedad: “o algo parecido..”. En un chingado post de un blog personal. Me da risa.

Baz Luhrmann: como cuando oyes una canción de pop frívolo para chavitos (“Niiiiiñoooo / es ho-ra de partiiiirr…”), o una canción hecha para los borrachos que ponen en alguna cantina. La música popular puede llegar a llenar mis necesidades emocionales (eso de ‘necesidades emocionales’ es deliberadamente cagado) mejor que el mejor poeta. Quizá estoy jodido (no lo creo, todavía no pierdo el olfato estético. Sólo lo adormezco, en favor de mis pasiones. Qué mal, sí). Quizá he aprendido que incluso en la levedad absurda del pop para chavitos puedo encontrar la manera de proyectar esa clavadez mía, esa costumbre de siempre tomar la precaución de tener un enorme peso que echarme encima de la espalda existencial (‘espalda existencial’ de verdad que sí es infumable). Hmm… de la espalda de mi ser. (Ésa es peor).

(Y sí: ya sé que éste estilo mío de verlo todo ‘desde otro lado’ ['el pop frívolo para chavitos'; 'la metafísica existencialista'] es un poco bastante pretencioso. Pero no lo hago intencionalmente, lo juro).

Releo el párrafo anterior. Me da un poco de risa.

2 Responses

  1. No , pues no , yo creo todo lo contrario , que debemos vivir cada momento apasionadamnete porque es esa existencia light tan en boga , esa falta de compromiso a todo, lo que está llevando a este mundo de manera vertiginosa hacia la chingada.

  2. Humm… no entendí bien lo que quisiste decir, pero estoy de acuerdo con que hay que vivir las cosas apasionadamente. Quizá no TOOODO lo que hagamos hacerlo con esa predeterminación y eso que manifiestas, pero sí la gran mayoría. El no pensar es cómodo pero, en efecto, mira dónde estamos.

    Por lo que pueda valer, yo también soy de esos fulanos que se privan con casi todo. Supongo que se nota, ja. Y me pasa a veces que anhelo esa especie de calma estúpida que siente mucha gente. Pero más adelante me doy cuenta que no es cosa que ellos no piensen y yo sí o algo así. Es más bien que como que olvidan rápido. Sea bueno o malo, lo olvidan todo rápido. Y yo olvido un poco más lento, pero para cuando ya olvidé, ya me pasaron más cosas, jaja.

    Lo que es estar de pinche ocioso, acabo diciendo siempre.

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