Yo en un foro ‘global’, de ultracapitalistas, de ultraejecutivos. Todo es ‘rentabilidad’, todo es ‘necesidad de políticas de estado’. Todo es el paseo sexista de las edecanes, ése símbolo del machismo y el falocentrismo innegociables que conviven con la secreta mariconería de los amigos tan bien abrazaditos. Me aburre su afición, su avidez de tecnología. Comprendo un par de estupideces posmodernas al notar un patrón: la recurrencia a la ciencia como proveedora de verdades. Sin embargo, antes de cualquier conclusión barata, me digo: la cuestión es una cuestión de política, no de epistemología. El error de quienes ven en la ciencia la ideología dominante de la tardomodernidad, me he dicho desde hace tiempo, es creer que la ciencia es ideología, cuando la cuestión va exactamente al revés: la ideología se disfraza de ciencia. Y lo hace, por supuesto, porque sabe el estatuto espistémico que la ciencia tiene frente a otros conjuntos de prácticas y proposiciones, como la religión o la política.
Y confirmo, con aburrimiento, otras cuantas conclusiones: que hay tantas prácticas y proposiciones con una cierta ligazón, una cierta concatenación necesaria, en la ideología tardomoderna. Si a usted le da por sacar en la exposición la palabra ‘contexto’, es casi seguro que, unos cuantos pocos segundos después, usted tenga que salir con el lema posmo por excelencia: No hay una verdad absoluta. Lo juro, es cagadísimo notar cómo puedes adivinarle la mente al hablante en turno, cuando tienes algunos conocimientos de qué límites ideológicos trae en su cabecita. Así que usted dice que no hay verdad absoluta, pero yo no entiendo qué carajo es una verdad absoluta. Una verdad descubierta según algún modelo científico no puede ser a lo que usted se refiere, porque son justamente esas verdades las que usted menciona a cada momento de su exposición. ¿La verdad sobre la verdad? No, por supuesto. ¿Una verdad revelada? Quizá. Pero yo no entiendo por qué el conjunto de las verdades reveladas tendría que ser exactamente el mismo que el de las verdades ‘absolutas’, y no una de sus subconjuntos; y por qué la no existencia de ése subconjunto llevaría a concluir la no existencia de la clase correspondiente. Cinco minutos más de pensamiento y tengo que concluir que ese lema –que para ninguna equis se cumple que equis sea verdad y equis sea absoluta– no es otra cosa que el residuo de una ideología que su gente, ávida de novedades, ha escuchado por ahí con algún mal teorizante –que a su vez lo esuchó de otro mal teorizador o lo leyó en algún libro de otro mal teorizador–, y luego ha transmitido locamente, como un virus que no suele notarse. Así es la vida universitaria. (Luego salimos a comer y mi primo me dice que le gusta lo del ultracapitalismo, lo de comer todos los días en el Italianni’s. “Bueno”, digo, “a mi me gusta la pasta”).
Así es la vida universitaria: me faltan tres trabajos: dos sobre el aburrimiento de Heidegger y uno sobre filosofía en la conquista de México y su relación con el multiculturalismo contemporáneo. Éste no me molesta mucho, me ha hecho pensar. En los dos primeros tendré que recurrir a alguna de mis tácticas para salir al paso del aburrimiento: o llenarlos de retórica payasa sin mucho sentido, o alabar al autor de manera simplemente desvergonzada –mi última salida, la peor–, o vomitar todo el trabajo de objeciones y desencubrimientos de banalidades.
Y sí, bueno, he estado acomodando mi horario para el próximo semestre. Mi nerdness inevitable es casi enfermiza, porque incluso pongo un poco de diseño, de decoración aquí y allá en el archivo Excel. También es aburrido el horario de la facultad: todo es ‘crítica del sujeto y fin de la modernidad’. Estoy harto de la muerte del sujeto, del autor, de la referencialidad, de la objetividad –vivimos en un cementerio teórico ya maloliente. El pobre sujeto está bastante vapuleado, pero ahora Zizek dice que deberíamos curarlo para enfrentar la mierda política tardomoderna. También está vapuleada la verdad, pero Badiou dice que deberíamos llevarla al sanatorio. Y la filosofía analítica sensata ni siquiera tuvo ganas de asistir a los rounds, porque la verdad es que suelen ser bastante aburridos: aquí, Heidegger, haciendo trampa –dando golpes de malinterpretación con mala leche en los testículos de Platón–, allá Derrida, llorando ante el público para que lo declaren vencedor. Luego llega Putnam y dice, al ver las repeticiones en la madrugada, que en realidad las peleas sí estuvieron entretenidas, y que deberíamos comprar las copias con nuestro proveedor undergrasa de mala filosofía –y entonces, por lo emocionado que estaba, se sube al ring con Rorty o algo así. Aquí, aquí: ¡flojera!. Decía: mi facultad es aburrida. Tengo compañeros que creen que éste o aquél profesor ‘es un genio’, porque el tipo saca dos o tres tropos retóricos en su clase, comete 20 o 30 falacias en su clase, y repite hasta el cansancio lo de la muerte del sujeto o aquéllo. Yo me aburro mortalmente. Me aburro cuando los profes empiezan a lloriquear y malactuar, cuando los profes dicen tonterías, cuando los profes salen con lo de MUERTEDELSUJETO-Y-CRÍTICAALAOBJETIVIDAD. Me aburro cuando los profes dan todo por sentado, tan fácilmente. También me aburren mis compañeros cuando salen con aquéllo de que, al final de cuentas, todos están bien y no hay por qué pelear. Cuando entran a babear, hipnotizados por ‘la clase tan cabrona de PROFE POSMO‘.
Yyyargh. Yastuvo bueno, como se suele decir, así que ya no más traumas de nuevo. No más encabronamiento con los profes posmo aquí. (Otro tanto de mis criterios de autocensura, que suelo violar de vez en cuando). Espero que el próximo semestre esté mejor, pero aún queda una semana de finales y dos meses de vacaciones. (Jajaja.)
Así es. Buenas tardes.
Yo no sabía un carajo de filosofía ni de esas paparruchas líricas. Sin embargo, gracias a mis genes tengo un moderado detector de babosadas. Por eso no creo necesitar leer o contrastar a Foucault ni a Derrida ni a nadie de esa panda para darme cuenta de los desvaríos e imposturas intelectualoides de su fanaticada. Es cuestión de tener un poco de instinto lógico y una base de conocimiento. Me vale un poco de caldo de placenta de todos modos trabajar en ese filosofismo viscoso y árido.
A mí me gusta la palabra ‘contexto’ para apuntar que hay cuestiones en la vida que no son discretas y que no tengo paciencia para falacias reduccionistas, no para justificar una postura pro guadever.
Yo entiendo como verdad absoluta una que no cambia nunca y que más que nada no está sujeta a cuestionamiento de ningún tipo, es sacrosanta. Ahora, que eso se use como excusa para decir que cualquier espasmo que me salga de la tripa vale tanto como una sentencia bien argumentada ya es irse del chiste a la patanada.
¿Algún ejemplo?
3 quarks para Muster quark schiz..
quarkquarkquark…
bueno, tal vez un cuarto:
quark…
chale, pues está medio raro no entender un carajo pero aún así decir que es mierda. (bueno, suele suceder… de hecho, casi siempre)
para mi, el relativismo es obviamente falso, pero la malaonda es que hay gente allá fuera que se obstina en retomarlo una y otra vez, así que quizá uno tenga que sentarse a escucharlos y probar a argumentar.
lo que esta chingo es lo de lo discreto, suena a discrete math o asi =P
hmmm… si te refieres a un ejemplo de verdad absoluta, Ernesto, creo que yo podría postular, nada más para empezar, matemáticas y lógica… no importa por dónde le pegues, no vas a hallar una “apertura de mundo” o una “práctica discursiva totalizante” ahí, arguably por supuesto.
jajaja, “quark quark quark” suena como a pato.
Es que yo digo, si Chomsky, que es todo un lingüista y reconocido pensador y filósofo (aunque de dudosa calaña), dice sobre Foucault: “Nunca entendí realmente de qué mismo estaba hablando. Aun quitando todas las palabras difíciles y reemplazándolas por otras que yo pueda entender, lo que queda se lee incompleto y ambiguo”.
Digo entonces: ¿qué esperanza darle a jóvenes semiiletrados y obviamente sofistas que reproducen verbos copiados de pensadores posmo que ni siquiera los más más pueden entender bien? Why the quark bother?
Pretenciosidad (adolescente) la suya. Para mí que hay cosas más importantes que leer.
ah caray, yo no diría que es de dudosa calaña, pero bueno, lo que digo es que tu argumento es una falacia de autoridad =)
El punto es que Chomsky pudo muy bien no haber entendido, pero la verdad es que no se necesita mucho para hacerlo: dos o tres monografías por aquí, una o dos introducciones por allá, y estás listo para iniciarte en los tortuosos caminos del posestructuralismo. (Con algo que sea introducción a Hegel, Nietszche, Saussure, Heidegger, Freud, Marx… esa banda que todo dizque pensador crítico de hoy cita)
Digo, que Chomsky no lo haya entendido, problema de él, y no es malpedo porque a mí Noam me cae requete bien (en su onda lingüística y en su onda política); pero es casi como decir que, como algún payaso profesor de ‘pensamiento crítico’ no comprende un carajo de Patrick Suppes o Kit Fine (no miento, los payasos de Alain Badiou o de Deleuze o de Laclau o de Foucault luego se hacen bolas con la filosofía analítica y salen con unas lecturas que PRRRRFFF!! pero en serio PRRRFFF!!!), entonces ni Suppes ni Fine tienen una pizca de sentido (y vaya, lees sus textos así nomás y lo primero que vas a ver va a ser simbolitos matemáticos que quién sabe que tengan que ver con la filosofía). Lo mismo le pasó a Carnap, que era un pinche genio y guatevah, pero no le importó demasiado leer a Heidegger y se quedó con lo que Heidegger parece a simple vista: charla seudo-mística sin sentido (cuando lo que en realidad es, es charla oscurantista obviamente falsa, jajajaja… en fin).
Aunque eso sí, luego es cagante la pretenciosidad adolescente filosofoide intelectual tipo la mía… ejém… tipo la de la banda que se toma en serio muchas cosas… como yo… ejém… tipo la de ese güey, ése que va ahí pasando, MÍRALO!!
Sí.
Bueno, al final del día, lo de la importancia de leer es mitad objetividad y mitad subjetividad. O quizá 75 subj. y 25 obj.: Desde lo objetivo, claro que es más importante leer los textos que tienen una influencia directa sobre los problemas que nos atañen –compárese con leer Harry Potter–, pero afortunadamente hay un chingo de banda haciéndolo (diez mil millones de scholars gringos y cosas así), así que uno puede despreocuparse y leer Harry Potter… aunque luego pasa que lees Harry Potter y no lees el periódico y por eso votas por Calderón y a mí me jode eso y… en fin, un debate muy extenso, pero creo que al fin es mayor la proporción de subjetividad al elegir los textos que según los valores de cada uno sean más importantes.
Las falacias de autoridad son discutibles. Es una falacia cuando se confía en una autoridad falsa, de cuestionable representabilidad en la materia, o que tenga un sesgo importante relacionado con el asunto del que se hace referencia. Pero yo hago más bien una comparación entre los criterios de los sabidos y de los aficionados que veo que se arriman en esos autores posmo para decir cosas que me parecen obvias estupideces. Y no es sólo el hecho de que Chomsky como lingüista diga eso (me cae verga las izquierdas en general), el tipo también tiene un buen punto sobre el uso del lenguaje pedante y difícil. Si Foucault tenía cosas importantes que decir sobre las relaciones de poder, lo hubiese dicho de forma accesible y no mediante jeroglíficos líricos que sólo puedan ser descifrados por expertos (y a medias, porque sus temas todavía son debatidos entre eruditos, no solo Chomsky). Si fuera algo importante sobre asuntos humanos entonces hasta “tu vecino carpintero lo debería poder entender”. La parafernalia de palabras difíciles en una obra espanta a los neófitos y otorga una ilusión de estatus epistémico e intelectual, es una forma de camelo retórico cuyo uso es bien conocido entre esos filosofistas francesitos (en ese libro Imposturas Intelectuales de Sokal, supongo lo debes conocer, hay algunos ejemplos de aquello). Es el viejo truco del emperador desnudo. Además, eso acrecienta la brecha de poderes (porque la “iluminación” queda reservada solamente para quienes tienen suficiente dinero, paciencia y pestañas para perder su tiempo en estudiar todas esas cosas). Y cuando yo veo que personas que tienen criterios estomacales y además serios problemas de comprensión de asuntos cotidianos, citan a Foucault (la otra vez estuve ojeando un libro en formato PDF de ese tipo: es in-ma-ma-ble)o a esos para reafirmar cosas que no son ni muy importantes ni tampoco interesantes y, encima más, obviamente divorciadas de la realidad (carecen de valor práctico)… eso como que me deja con una “baselina” para el desdén.
Pues Chomsky no creo que sea muy ducho en la onda postestructuralista… La izquierda rifa… Pero es cierto, es horrendo que se oculten argumentos a veces simplones bajo parlanchinería chafa con el pretexto de “es que quiero pensar de otra manera” o una estupidez asi, y resulta que la cosa la podía poner más clara, pero cuando hablas claro la gente dice que tu filosofía es chafa y que AY GUÁCALA LA CLARIDAD, YO QUIERO SEUDOPOESÍA!! y así.
Lo del caso Sokal es un poco ambiguo. Por una parte, tiene razón en su denuncia de fondo (“YA NO MAMEN, TENGAN PIEDAD!!! PIEDAD!!!”), digo, basta leerse tres páginas de algún libro de Deleuze para decir: No chingues, esa terminología de la física llevada a su reflexión locochona si impresiona un resto. Pero bueno, la verdad es que Sokal es un físico, no un filósofo, y cuando se mete a filosofar le suele ir muy mal (como, en general, a los no-filósofos).
Pero vaya, sí, que hay trivialidad y charlatanería es cierto, según yo creo. Pero igual hay problemas importantes y todo eso (lo de la importancia práctica es pura ingenuidad, lo digo en buena onda)
Saludos