Me duele el estómago y lo más seguro es que sí tenga gastritis. Creo que son los días en que he estado más nervioso en mi vida, y eso sólo demuestra dos cosas:
1) Mi vida apesta, pero no importa, es mi vida,
2) Todo estaría bien si la que se supone que es la mejor universidad de México supiera que uno, a los 18, ya puede elegir si ser o no un gordo bofo y con menos condición que una bola de cebo, y por lo tanto no quiere hacer deporte y no quiere cursar Educación Física. Qué ridiculez. Y si supiera, también, que alguien que va a estudiar en Filosofía y Letras no necesita las puñeteras Matemáticas más que para contar el cambio cuando compra un refresco, que nunca va a usar la Ley de Cosenos o descubrir si tal fórmula pertenece a una párabola o a una elipse. En este mundo son pocas las personas que necesitan saber porqué todo número elevado a la potencia cero es uno, y yo no soy de esas. Hay pocos priviliegiados con la habilidad para derivar e integrar, pocos privilegiados con el chingado cerebro que se necesita para hacer una división de más de un dígito afuera de la casilla. Y yo no soy de esos. Es más, ni siquiera sé cómo se llama ese dígito afuera de la casilla. Si la que se supone que es la mejor universidad del país supiera eso, mi vida sería perfecta, tal vez no perfecta, exagero diciendo que lo sería, pero no tendría este dolor de estómago que no es muscular ni de diarrea ni de nada, es un chingado pendejo dolor de estómago de gastritis.
Todo apesta, todos son idiotas, todo y todos es y son mierda. Yo apesto porque también soy mierda, como tú, estimado lector. Como tú y este malhumor de quinceañera menstruante y este dolor de gastritis y este mal gusto al escribir un post. Y este blog, por existir; y este post por haber sido escrito. Que se joda todo, viva yo, viva todo, Sálvame, Dios, sálvame. Fin.
♥ola!!!!