
Hoy no ha sido un día fuera de lo normal.
Winamp toca I’m dying alone, de Blutengel, canción triste de techno darqueto. Can you see me bleeding? / I’m losing control / can you see me dying? / I’m dying alone, dice.
Lo extraño de todo esto es que me sienta feliz, felizmente feliz. Me encargaron el diseño de un juego sobre la Historia de la Filosofía y usaré ésta imagen.
Raffaello Sanzio retrata a Platón en un gesto enternecedor, apuntando hacia arriba, hacia el Topos Uranus. Platón, ése pobre viejito iluso que creía en lo perfecto, que tan bien aprendió a amar lo bello como reflejo de bondad, herencia socrática. Platón mira, un poco desesperanzado si somos sinceros, a su discípulo Aristóteles, quien lo mira severo. Aristóteles descree sobre el Mundo de las Ideas y baja el asunto con un gesto de la mano derecha. Platón, ése viejo iluso y enternecedor, lo sigue mirando preocupado: ¿será verdad que lo bello no es absoluto ni perfecto?
Por lo menos a mi, la imagen me provoca una sonrisa: frente a la dialéctica del maestro cansado rebatido por el alumno, más realista y conciso, no puedo evitar una sensación de encanto. Seguiré buscando toda la Academia completa, pero, por lo menos, he encontrado algo esta noche.