Julio 10, 2009 - One Response

Ya antes había supuesto que ver tantas películas de (a) gente sufriendo desconsoladoramente, probando que Dios no existe, si es que se supone que el dolor desconsolador implica que no existe nada que sea contrario al dolor desconsolador, o (b) gente enamorándose desconsoladoramente, una tarde lluviosa y después de una cadena de eventos implausibles, bueno, después de tanto iba a terminar jodido de la mente y al borde de un barranco. Más o menos me alegra pensar que mi creencia de que uno ve películas para reflexionar-profundamente-durante-algún-rato-y-especular-baratamente-y-sentirse-afectado-por-ello, esa creencia no resultará en mi jodidez mental (I’m just enough freaky) ni en mi estar al borde de un barranco (supongo). Me alegra, digo.
Pero bueno, hoy vi My blueberry nights (Wong Kar Wai, 2007) y pensé en cosas que se suelen pensar con esas películas, y recordé cosas que uno recuerda que debe tener en mente siempre. Siempre. Y bueno… estuvo bien. (Gran peli, por cierto).

a punto de entrar por la ventana...

Julio 8, 2009 - 3 Responses

Y no: no era “No future”, como los punks, más bien es: “No fate”, no como los punks, sino como los eh… los que defienden la libre voluntad. Lo escribe Sarah Connor:

No fate

Por otro lado, track melancólico de hoy: Apparat, “Fractales Pt. I”, en el Walls.

(Poetry is mysticism).

Link del mes y de los que vienen: ¿Auditorio Che Guevara o Justo Sierra? (Read, think, comment, enjoy). Fuera porros (y anarcopunks) de la UNAM.

Track melancólico de hace mucho tiempo y de mucho tiempo todavía: Fennesz, “The point of it all”, en el Venice.

Julio 8, 2009 - 3 Responses

Canta Jennifer Rene con Jonas Steur: “I don’t wanna know. I don’t wanna fall to pieces. I don’t wanna fall apart. Not… anymore…”

Julio 7, 2009 - 5 Responses

Nota mental:
1. Aprender a ser paraconsistente.
2. Aprender a ser no-monotónico.

Goethes Erben: Leben in Niemansland.

Junio 18, 2009 - 8 Responses

Pttts. Días con poco acceso al internet. El internet debería ser un servicio gratuito del gobierno, así como la recolección de basura y la manipulación ideológica por los mass media. Entonces podría no leer tanto todo lo que tengo que leer y pasar mis horas en el Facebook. MWAHAHAHA. En fin.
Quiero cerrar este tremendo post con una frase que viene en Terminator 2, una de mis películas ultra-favoritas (SÍ YA SÉEEEEE YA SÉEE YA SÉEEEEEEEEEE!!! PERO ES REALMENTE BUENA!!!! EN SERIO!!!):

No future.

(Creo que también era un lema punk que le debemos a los Sex Pistols y ha sido malinterpretado y así, pero who cares). Y ya que estamos en eso, la rola esa también tiene un gran título:

Life is life.

Y bueno:

Para toda equis, equis igual a equis.

Y ya en esas:

Lirismo, el desarrollo de una interjección.

Y:

pung ping pang pang paaaang, ting tang walla walla bing bang.

Junio 12, 2009 - 8 Responses

La milenaria disputa entre el determinismo y la libre voluntad es una profunda cuestión metafísica, pero quizá poco podremos aprender de ella para la vida diaria: si llegáramos al final del debate para concluir que de hecho no tenemos libre voluntad ¿importaría tanto? ¿Cambiaríamos las legislaciones, dejaríamos de actuar? Puede ser que sí, pero sería tonto. Hemos vivido miles de años suponiendo que tenemos, al menos en cierta medida, libre voluntad. Sí, los griegos tienen a Edipo y su fatal destino, pero de todos modos –podría argumentarse– en el camino hacia su destino, Edipo pudo actuar libremente en algunos momentos. Suponemos que tenemos libertad hasta cierto punto al menos, y negar eso –excusarse siempre en que quizá no tengamos, o que de hecho no sabemos si tenemos–, sería, como dice Sartre, mala fe. La mayoría de los grandes sistemas éticos –excepto por gente como Spinoza– suponen siempre que podemos actuar libremente, al menos en gran medida, y no hablemos de nuestros sistemas judiciales. Sabemos que existen las presiones circunstanciales, los desbarajustes psicológicos y el razonamiento medio-fin, pero aún así tenemos en gran valor a la libre elección.
Pensé en esto después de decirme: sí, posiblemente hemos sido determinados a ciertas tendencias, a ciertas potencialidades. Sí, uno no las elige y quizá no pueda librarse de ellas. Pero, al final de cuentas, una tendencia, por fuerte que sea, es sólo una tendencia. Aunque podríamos estar involucrados en una suerte de regressus: nacemos con una tendencia X, y para contrarrestarla debemos hacer Y, pero también hemos nacido con una tendencia a no-Y, y así quizá hasta el infinito: quizá nunca se rompa esa cadena, no al menos por determinación. Pero, vaya (algo como lo que ya había dicho Bort en los comentarios), si hemos de tener sartreana no-mala fe, si hemos de ser coherentes con nosotros y no entregarnos al nihilismo, debemos actuar conforme a la asunción de la libre elección, o la libre elección en algún punto del regressus. Quizá de hecho no haya libre voluntad, quizá de hecho el mundo sea absolutamente determinista (quizá de hecho las teorías estadísticas de la naturaleza estén todas equivocadas), quizá de hecho yo esté determinado a escribir este párrafo. Supongo. Algo en todo esto aún nos parece insuficiente para entregarnos al nihilismo, a la derrota. A lo más, sabernos inclinados a ciertas cosas nos hace conscientes de que necesitaremos más fuerza y concentración en ciertos aspectos, si es que hemos de tener buena fe en el sentido del existencialismo sartreano. Sí, he llegado a pensar que tener retos de los que sólo podrías huir dejando de ser tú mismo es realmente un problema. Y es un problema. El problema no es que sea un problema, el problema es que no se considere el reto y la importancia existencial (en el sentido de ‘existencial’ que era común entre los existencialistas) de tener ese problema. (Lisa Simpson a Homero: “El autoconocimiento es un camino largo y tortuoso, y no vamos a conseguirlo con remedios fáciles”). Quizá estoy siendo demasiado optimista, de hecho. Pero la única manera de resolver los problemas es, supongo, pararse frente a ellos.

Nuevo post no-intenso

Junio 11, 2009 - 4 Responses

Pues hace poquitititito más de un año escribí sobre mi resultado en la Logic Olympics, que a su vez refería a un post de hace casi dos años. El punto es que llevo 3 participaciones 3 en la Olimpiada de lógica, con los siguientes resultados:

Año 1. Quinto lugar.
Año 2. Segundo lugar.
Año 3. Segundo lugar.

Alguien ve algo mal en esto? No? No sería como de esperarse que en el año 3 tuviera Primer lugar? Pues yo sí lo esperaba. Pero, como he dicho antes, creo que a Dios le da por cantar “Sabotage” de los Beastie Boys en mi honor de vez en cuando. (O igual sí la cagué. Tuve 29 aciertos de 30, y el primer lugar tuvo los 30 de 30. Igual Dios no me sabotea malaonda).

En otros temas, intenseando ahora sí: fragmentos de rolas que me describen en este momento: “Somebody put me togetheeeer!” y “It all keeps adding up / I think I’m crackiiiing uppp”. (Es decir: yo no tengo la culpa si estoy oficialmente deprimido. Blame neuro-thingies for this shit (Nuevo motto: “My neuro-thingies are shitting on me”))

…ooops

Junio 8, 2009 - 5 Responses

Junio 4, 2009 - 6 Responses

Si el naturalismo (o incluso algún tipo de panteísmo) es verdadero, entonces no hay Dios (o Dioses), y todo lo que nos quedan son leyes naturales. Entonces, por supuesto, no hay una noción de justicia natural que tenga sentido. Pero, por alguna razón, hoy me he preguntado sobre algo así… como si fuera injusto que al nacer vinieras determinado en ciertos aspectos…
Pienso en Job. Dios y Satán platican en el cielo y Dios acepta la propuesta de Satán de dejar que un hombre sano, lleno de fe y dadivoso se la pase realmente mal. Pero Job realmente no ha hecho nada malo. Y realmente se la pasa de la chingada y todos creen que debería perder la fe, o morir, o perder la fe y morir después. Job se queja y lloriquea, pero tiene siempre bien en la cabeza que así ha querido Dios y que eso es incuestionable. Y ya. Dios le regresa la salud y le da muchos hijos y así, y vemos que la fe de Job no era sólo en agradecimiento por sus antiguas riquezas. ¿Qué debemos pensar? ¿Que incluso el más beneficiado puede sufrir, y sufrir al extremo de Job, y aún así no renunciar a ese punto de referencia, y aún así aceptar que el sufrimiento es por una razón, y una razón realmente poderosa?
(Supongo que es lo que piensas cuando escribes una rola que dice algo como: “Is this a test? / It has to be – otherwise I can’t go on.” Y: “But I’m still right here, giving blood and keeping faith.”) No sé. A veces me pregunto si será justo sufrir sin razón alguna, mientras la gente se muere de hambre y sus amados son asesinados y los ideales por los que luchó y dió media vida se desmoronan ante la mala fe. Pero tú comes comida rápida y palomitas en el cine y te diviertes agarrando un pedo asqueroso cada fin de semana. ¿Es eso justo? ¿Sufrir por… por que sí? Pero ¿por qué otra cosa lo vas a hacer? ¿No es cierto que se nace así? ¿No es tan simple como que tu cuerpo tiene problemas con los neurotransmisores, y cuando te das cuenta estás sintiéndote triste y con ganas de morir, y todo ello sin razón aparente? No es como si lo eligieras. El más mínimo evento te transtorna y no puedes parar de inventarte excusas para justificarte. Pero no. Sufres por nada. Entonces pienso: ojalá Dios existiera, ojalá todavía pudiera haber un Job que resiste por una razón, así sea el capricho divino, así sea la prueba. (”Is this a test? It has to be – otherwise I can’t go on…”). Eso, supongo, tiene más valor que el puro desbalance físico que te lleva a tomar antidepresivos.

Léon Bonnat, 1880.

Léon Bonnat, 1880.

Give… else…

Mayo 30, 2009 - 5 Responses

Hace unos segundos pensé esto: hay gestos que nos hacen saber que hemos rebasado esa barrera que imponen las máscaras. Es decir, cada uno llevamos máscaras que nos protegen y nos caracterizan, que nos separan del peligro siempre latente que es el otro que intenta acercarse. Comenzar a conocer a una persona es justamente comenzar a pasar la frontera de esas máscaras, es comenzar a establecer la confianza. Entonces nos encontramos con esa pequeña palabra, ese pequeño movimiento casi indetectable que nos hace sentir que estamos comenzando a pasar esa barrera, que nos hace sentir por un segundo que quizá ese fingirse-otra-cosa aquí no sea tan radicalmente necesario, que quizá ese otr@ con que nos enfrentamos no es el peligro latente que otras personas sí pueden ser. Nos sentimos cerca de esa persona. Sentimos que, sin saberlo (esos gestos son naturales), estamos adquiriendo el privilegio de verla, de percibir su rostro sin máscara (o, mejor: sin todas las máscaras). Un segundo quizá. Un segundo solamente. Eso que se intuía debajo de todo es luminoso y sorprendente.
El otro gesto es el gesto que marca un punto en que conoces demasiado a la persona. Es el gesto no de que la confianza comienza a tenderse, sino el gesto de que esa confianza tendida es tan sutil, tan frágil, que se puede romper en un segundo. Es el gesto que te hace pensar que, en cualquier momento, puedes estar solo, puedes volver a estar tras la barrera de las máscaras. Un gesto igual de natural, de secreto. El gesto que marca: “soy tan independiente de tí como lo era antes de que traspasáramos la frontera”. (Cuando, justamente, traspasar esa frontera es ceder parte de esa independencia. Tejer puentes es derribar fronteras. Unir mundos es eliminar espacios, limitar movimientos).
Son dos gestos que no marcan ni el inicio ni el fin, sino que marcan la manera en que el inicio puede tener lugar, y la manera en que el fin puede tener lugar. (Obviamente, posibilidades que siempre pueden no actualizarse).
También pensé lo siguiente: es conveniente no hacerle notar a la persona ese par de gestos. Quizá en ellos esté una clave del enamoramiento.

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Go smooth. (”And just like the ocean under the moon…”)

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Go smooth, I say. (”I’ve got all the time in the world…”)

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It’s always possible.

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De repente Cher se rifa como nunca antes. Jajajaja. Y Chicane: “gotta do / what you wanna do…” (el imperativo categórico hedonista!)